viernes, 21 de febrero de 2014

020 - LA ZORRA Y EL COCODRILO


LA ZORRA Y EL COCODRILO
Hsr. 20, Ch. 35
Discutían un día la zorra y el cocodrilo sobre la nobleza de sus antepasados.
Por largo rato habló el cocodrilo acerca de la alcurnia de sus ancestros, y terminó por decir que sus padres habían llegado a ser los guardianes del gimnasio.
Replicó la zorra:
- No es necesario que me lo digas; las cualidades de tu piel demuestran  muy bien que desde hace muchos años te dedicas a los ejercicios de gimnasia.

 Recuerda siempre que lo que bien se ve, no se puede ocultar con la mentira.

019 - LA ZORRA Y LA ZARZA

LA ZORRA Y LA ZARZA
Hsr. 19, Ch. 31
Una zorra saltaba sobre unos montículos, y estuvo de pronto a punto de caerse. Y para evitar la caída,  se agarró a una zarza, pero sus púas le hirieron las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían, le dijo a la zarza:
-- ¡ Acudí a ti por tu ayuda, y más bien me has herido !
A lo que respondió la zarza:
-- ¡Tu tienes la culpa, amiga, por agarrarte a mí, bien sabes lo buena que soy para enganchar y herir a todo el mundo, y tú no eres la excepción !


Nunca pidas ayuda al que acostumbra a hacer el daño.

018 - EL PESCADOR Y EL BOQUERÓN

EL PESCADOR Y EL BOQUERÓN
Hsr. 18, Ch. 26
Un pescador, después de lanzar al mar su red, sólo cogió un boquerón. Suplicó éste al pescador que le dejara por el momento en gracia de su pequeñez, diciendo al fin:
— Cuando sea mayor, podrás pescarme de nuevo, y entonces seré para ti de más provecho.
Replicó el pescador:
—¡Hombre, bien tonto sería soltando la presa que tengo en la mano para contar con la insegura presa futura, por grande que sea!


Más vale una moneda en la mano, que un tesoro en el fondo del mar.

jueves, 6 de febrero de 2014

017 - LA ZORRA CON EL RABO CORTADO


LA ZORRA CON EL RABO CORTADO
Hsr. 17, Ch. 41

Una zorra a la cual un cepo le había cortado la cola, estaba tan avergonzada, que consideraba su vida horrorosa y humillante, por lo cual decidió que la solución sería aconsejar a las demás hermanas cortarse también la cola, para así disimular con la igualdad general, su defecto personal.
Reunió entonces a todas sus compañeras, diciéndoles que la cola no sólo era un feo agregado, sino además una carga sin razón.
Pero una de ellas tomó la palabra y dijo:
— Oye hermana, si no fuera por tu conveniencia de ahora, ¿nos darías en realidad este consejo?

Cuídate de los que dan consejo en busca de su propio beneficio, y no por hacer realmente un bien.

016 - EL GALLO Y LA COMADREJA

EL GALLO Y LA COMADREJA
Hsr. 16, Ch. 12

Una comadreja atrapó a un gallo y quiso tener una razón plausible para comérselo.
La primera acusación fue la de importunar a los hombres y de impedirles dormir con sus molestos cantos por la noche. Se defendió el gallo diciendo que lo hacía para servirles, pues despertándolos, les recordaba que debían comenzar sus trabajos diarios.
Entonces la comadreja buscó una segunda acusación: que maltrataba a la Naturaleza por buscar como novias incluso a su madre y a sus hermanas. Repuso el gallo que con ello también favorecía a sus dueños, porque así las gallinas ponían más huevos.
Exclamó la comadreja:
— ¡ Vaya, veo que bien sabes tener respuesta para todo, pero no por eso  voy a quedarme en ayunas !
Y se lo sirvió de cena.


Para el malvado decidido a agredir, no lo para ninguna clase de razones.

miércoles, 5 de febrero de 2014

015 - LA ZORRA Y LOS RACIMOS DE UVAS

LA ZORRA Y LOS RACIMOS DE UVAS
Hsr. 15, Ch. 32

Estaba una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso atraparlos con su boca.
Mas no pudiendo alcanzarlos, se alejó diciéndose:
— ¡Ni me agradan, están tan verdes... !


Nunca traslades la culpa a los demás de lo que no eres capaz de alcanzar.

014 - LA ZORRA Y EL MONO DISCUTEN SOBRE SU NOBLEZA


LA ZORRA Y EL MONO DISCUTEN SOBRE SU NOBLEZA
Hsr. 14, Ch. 39

Viajaban por esta tierra juntos una zorra y un mono, disputando a la vez cada uno sobre su nobleza.
Mientras cada cual detallaba ampliamente sus títulos, llegaron a cierto lugar. Volvió el mono su mirada hacia un cementerio y rompió a llorar. Preguntó la zorra que le ocurría, y el mono, mostrándole unas tumbas le dijo:
— ¡Oh, cómo no voy a llorar cuando veo las lápidas funerarias de esos grandes héroes, mis antepasados!
Contestó la zorra:
— ¡Puedes mentir cuanto quieras; pues ninguno de ellos se levantará para contradecirte!

Sé siempre honesto en tu vida. Nunca sabrás si el vecino que te escucha sabe la verdad y corroborará o desmentirá tus palabras.

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