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domingo, 28 de enero de 2018

41 — LA ZORRA QUE ACARICIABA UN CORDERILLO Y EL PERRO

LA ZORRA QUE ACARICIABA UN CORDERILLO Y EL PERRO

Penetró una zorra en un rebaño de corderos, y arrimando a su pecho a un pequeño corderillo, fingió acariciarle.
Llegó un perro de los que cuidaban el rebaño y le preguntó:
— ¿Qué estás haciendo?
— Le acaricio y juego con él — contestó con cara de inocencia.
— ¡ Pues suéltalo enseguida, si no quieres conocer mis mejores caricias!

Al impreparado lo delatan sus actos. Estudia y aprende con gusto y tendrás éxito en tu vida.

domingo, 2 de marzo de 2014

022 - LA ZORRA Y EL LEÑADOR


LA ZORRA Y EL LEÑADOR
Una zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó que la escondiera. El hombre le aconsejó que ingresara a su cabaña.
Casi de inmediato llegaron los cazadores, y le preguntaron al leñador si había visto a la zorra.
El leñador, con la voz les dijo que no, pero con su mano disimuladamente señalaba la cabaña donde se había escondido.
Los cazadores no comprendieron la señas de la mano y se confiaron únicamente en lo dicho con la palabra.
La zorra al verlos marcharse, salió sin decir nada.
Le reprochó el leñador por qué a pesar de haberla salvado, no le daba las gracias, a lo que la zorra respondió:
--Te hubiera dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo.

No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.

viernes, 21 de febrero de 2014

020 - LA ZORRA Y EL COCODRILO


LA ZORRA Y EL COCODRILO
Hsr. 20, Ch. 35
Discutían un día la zorra y el cocodrilo sobre la nobleza de sus antepasados.
Por largo rato habló el cocodrilo acerca de la alcurnia de sus ancestros, y terminó por decir que sus padres habían llegado a ser los guardianes del gimnasio.
Replicó la zorra:
- No es necesario que me lo digas; las cualidades de tu piel demuestran  muy bien que desde hace muchos años te dedicas a los ejercicios de gimnasia.

 Recuerda siempre que lo que bien se ve, no se puede ocultar con la mentira.

019 - LA ZORRA Y LA ZARZA

LA ZORRA Y LA ZARZA
Hsr. 19, Ch. 31
Una zorra saltaba sobre unos montículos, y estuvo de pronto a punto de caerse. Y para evitar la caída,  se agarró a una zarza, pero sus púas le hirieron las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían, le dijo a la zarza:
-- ¡ Acudí a ti por tu ayuda, y más bien me has herido !
A lo que respondió la zarza:
-- ¡Tu tienes la culpa, amiga, por agarrarte a mí, bien sabes lo buena que soy para enganchar y herir a todo el mundo, y tú no eres la excepción !


Nunca pidas ayuda al que acostumbra a hacer el daño.

jueves, 6 de febrero de 2014

017 - LA ZORRA CON EL RABO CORTADO


LA ZORRA CON EL RABO CORTADO
Hsr. 17, Ch. 41

Una zorra a la cual un cepo le había cortado la cola, estaba tan avergonzada, que consideraba su vida horrorosa y humillante, por lo cual decidió que la solución sería aconsejar a las demás hermanas cortarse también la cola, para así disimular con la igualdad general, su defecto personal.
Reunió entonces a todas sus compañeras, diciéndoles que la cola no sólo era un feo agregado, sino además una carga sin razón.
Pero una de ellas tomó la palabra y dijo:
— Oye hermana, si no fuera por tu conveniencia de ahora, ¿nos darías en realidad este consejo?

Cuídate de los que dan consejo en busca de su propio beneficio, y no por hacer realmente un bien.

miércoles, 5 de febrero de 2014

015 - LA ZORRA Y LOS RACIMOS DE UVAS

LA ZORRA Y LOS RACIMOS DE UVAS
Hsr. 15, Ch. 32

Estaba una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso atraparlos con su boca.
Mas no pudiendo alcanzarlos, se alejó diciéndose:
— ¡Ni me agradan, están tan verdes... !


Nunca traslades la culpa a los demás de lo que no eres capaz de alcanzar.

014 - LA ZORRA Y EL MONO DISCUTEN SOBRE SU NOBLEZA


LA ZORRA Y EL MONO DISCUTEN SOBRE SU NOBLEZA
Hsr. 14, Ch. 39

Viajaban por esta tierra juntos una zorra y un mono, disputando a la vez cada uno sobre su nobleza.
Mientras cada cual detallaba ampliamente sus títulos, llegaron a cierto lugar. Volvió el mono su mirada hacia un cementerio y rompió a llorar. Preguntó la zorra que le ocurría, y el mono, mostrándole unas tumbas le dijo:
— ¡Oh, cómo no voy a llorar cuando veo las lápidas funerarias de esos grandes héroes, mis antepasados!
Contestó la zorra:
— ¡Puedes mentir cuanto quieras; pues ninguno de ellos se levantará para contradecirte!

Sé siempre honesto en tu vida. Nunca sabrás si el vecino que te escucha sabe la verdad y corroborará o desmentirá tus palabras.

lunes, 3 de febrero de 2014

012 - LA ZORRA Y EL LEOPARDO


LA ZORRA Y EL LEOPARDO
Hsr. 12, Ch. 37



Disputaban otro día la zorra y el leopardo acerca de su belleza.
El leopardo alababa muy especialmente los especiales pintados de su piel.
Replicó entonces la zorra diciendo:
— ¡Mucho más hermosa me considero yo, no por las apariencias de mi cuerpo, sino más bien por mi espíritu!

Las cualidades del espíritu son preferibles a las del cuerpo.

010 - LA ZORRA QUE VIO A UN LEÓN

LA ZORRA QUE VIO A UN LEÓN
Hsr. 10, Ch. 42

Había una zorra que nunca había visto un león.
La puso el destino un día delante de la real fiera. Y como era la primera vez que le veía, sintió un miedo espantoso y se alejó tan rápido como pudo.
Al encontrar al león por segunda vez, aún sintió miedo, pero menos que antes, y lo observó con calma por un rato.
En fin, al verlo por tercera vez, se envalentonó lo suficiente hasta llegar a acercarse a él para entablar conversación.


En la medida que vayas conociendo algo, así le irás perdiendo el temor. Pero mantén siempre la distancia y prudencia adecuada.

009 - LA ZORRA Y EL CABRÓN EN EL POZO

LA ZORRA Y EL CABRÓN EN EL POZO
Hsr. 9, Ch. 40

Cayó una zorra en un profundo pozo, viéndose obligada a quedar adentro por no poder alcanzar la orilla.
Llegó más tarde al mismo pozo un cabrón sediento, y viendo a la zorra le preguntó si el agua era buena. Ella, ocultando su verdadero problema, se deshizo en elogios para el agua, afirmando que era excelente, e invitó al cabrón a descender y probarla donde ella estaba.
Sin más pensarlo saltó el cabrón al pozo, y después de saciar su sed, le preguntó a la zorra cómo harían para salir allí.
Dijo entonces la zorra:
— Hay un modo, que sin duda es nuestra mutua salvación. Apoya tus patas delanteras contra la pared y alza bien arriba tus cuernos; luego yo subiré por tu cuerpo y una vez afuera, tiraré de ti.
Le creyó el cabrón y así lo hizo con buen gusto, y la zorra trepando hábilmente por la espalda y los cuernos de su compañero, alcanzó a salir del pozo, alejándose de la orilla al instante, sin cumplir con lo prometido.
Cuando el cabrón le reclamó la violación de su convenio, se volvió la zorra y le dijo:
— ¡Oye socio, si tuvieras tanta inteligencia como pelos en tu barba, no hubieras bajado sin pensar antes en cómo salir después!


Antes de comprometerte en algo, piensa primero si podrías salir de aquello, sin tomar en cuenta lo que te ofrezcan tus vecinos.

Nota: Capra aegagrus hircus, cabra o chiva es un mamífero artiodáctilo de la subfamilia Caprinae que fue domesticado alrededor del octavo milenio a. C., sobre todo por su carne y leche. Al macho de la cabra se le llama cabrón, cabro, chivato, macho cabrío o irasco, y a las crías, cabrito o chivo. Al conjunto de estos animales, criados por el ser humano, se le conoce como ganado caprino o ganado cabrío.

domingo, 2 de febrero de 2014

001 - EL AGUILA Y LA ZORRA

El águila y la zorra
Hsr. 1, Ch. 3

Un águila y una zorra que eran muy amigas decidieron vivir juntas con la idea de que eso reforzaría su amistad. Entonces el águila escogió un árbol muy elevado para poner allí sus huevos, mientras que la zorra soltó a sus hijos bajo unas zarzas sobre la tierra al pie del mismo árbol. 
Un día que la zorra salió a buscar su comida, el águila, que estaba hambrienta cayó sobre las zarzas, se llevó a los zorruelos, y entonces ella y sus crías se regocijaron con un banquete.
Regresó la zorra y más le dolió el no poder vengarse, que saber de la muerte de sus pequeños; ¿cómo podría ella, siendo un animal terrestre, sin poder volar, perseguir a uno que vuela? Tuvo que conformarse con el usual consuelo de los débiles e impotentes: maldecir desde lejos a su ahora enemiga.

Mas no pasó mucho tiempo para que el águila recibiera el pago de su traición contra la amistad. Se encontraban en el campo unos pastores sacrificando una cabra; cayó el águila sobre ella y se llevó una víscera que aún conservaba fuego, colocándola en su nido. Vino un fuerte viento y transmitió el fuego a las pajas, ardiendo también sus pequeños aguiluchos, que por pequeños aún no sabían volar, los cuales se vinieron al suelo. Corrió entonces la zorra, y tranquilamente devoró a todos los aguiluchos ante los ojos de su enemiga.
  

Nunca traiciones la amistad sincera, pues si lo hicieras, tarde o temprano del cielo llegará el castigo.

Colección Augustana 1

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